¿Cómo funciona el reconocimiento facial?

12 Sep ¿Cómo funciona el reconocimiento facial?

A primera vista, el reconocimiento facial parece la solución a prácticamente todos los problemas del mundo moderno. Con este sistema podríamos realizar transacciones, operaciones bancarias… y todo simplemente acercando nuestro rostro a la cámara o lector de un dispositivo. Pero, ¿cómo funciona el reconocimiento facial? ¿En qué consiste esta tecnología que promete revolucionar todos los sectores? 

En Actions Data nos apasionan las nuevas tecnologías y estamos al tanto de las innovaciones; por eso te contamos en este artículo cómo funciona esta nueva tecnología y qué aplicaciones tiene.

El reconocimiento facial: paso a paso

El reconocimiento facial se lleva a cabo en varios pasos, que pueden variar ligeramente en función del algoritmo utilizado, pero en general: 

  • Tiene lugar el registro, es decir, se almacenan los rasgos faciales del individuo que forman su patrón biométrico, junto con los datos identificativos.
  • A continuación, se produce el reconocimiento. La mayoría de los algoritmos “mapean” la simetría de los rostros, para lo cual hay dos factores fundamentales: la distancia entre los ojos y la distancia entre la frente y la barbilla. El sistema identifica esas marcas faciales únicas de cada individuo. Esa es, en inglés, tu “facial signature, o firma facial, que es en realidad una fórmula matemática. Como la que aparece en tu DNI o como tu huella dactilar. 
  • Posteriormente, en el momento de la identificación, el individuo acerca el rostro a la cámara o a la pantalla y el algoritmo compara esa firma con la base de datos de rostros y datos identificativos para cotejar ambos tipos de datos.  

Parece ciencia ficción, ¿verdad? Pues es más real de lo que pensamos. Sin ir más lejos, Apple lo incorpora en su iPhone X y Facebook tiene un sistema similar, Face ID, que es el responsable de que cuando subes una foto con tu grupo de amigos los identifique directamente para que los puedas etiquetar. 

Sabemos cómo funciona, pero ¿cómo es posible? Tres avances tecnológicos han sido indispensables para posibilitar el reconocimiento facial: el big data, el aprendizaje automático y los avances en las unidades de procesamiento gráfico (GPUs). El algoritmo sigue el siguiente camino: 

  • Se le “entrena” a partir de un número de fotos diversas gracias al aprendizaje automático.  
  • La repetición hace que el algoritmo perfeccione y sea capaz de identificar qué es un rostro. 
  • A partir de ahí, se usa una segunda red neuronal normalmente para la fase de reconocimiento.

Usos y aplicaciones

El reconocimiento facial comienza a implantarse en muchos campos, aunque aún presenta múltiples desafíos éticos, jurídicos y de seguridad. De momento, su aplicación más cercana a nosotros está en el Face ID implantado en el iPhone X, que desbloquea el dispositivo gracias a esta nueva tecnología. Pero, ¿es seguro? El sistema no funciona a menos que no tengamos los ojos abiertos, lo cual evita que desbloqueen nuestro teléfono mientras estamos dormidos y aporta un plus de seguridad. 

Por otra parte, en Estados Unidos ya se aplica en aeropuertos, en concreto en el de Dallas, para que los pasajeros puedan acceder al avión gracias a estos datos. En España, el aeropuerto de Menorca ya ha hecho pruebas con determinadas aerolíneas, así que apunta a que muy pronto ya no usaremos tarjetas de embarque. 

Y por supuesto hay multitud de aplicaciones en el ámbito del ocio, en aplicaciones y redes sociales, cuya escasa seguridad, según señalan los expertos, podría dar fácil acceso a nuestros datos, con la consiguiente pérdida de seguridad.  

Algunos de los usos del reconocimiento facial que ya se están implementando son: 

  • Pagos: en China, por ejemplo, las transacciones por reconocimiento facial ya son una realidad. 
  • Identificación y detención de personas que hayan cometido crímenes. 
  • Publicidad: la publicidad y el marketing se beneficiarán mucho de la tecnología de reconocimiento facial para personalizar los mensajes que envían a los usuarios. 

Esta nueva tecnología presenta aún muchos desafíos, especialmente el de evitar que se convierta en una herramienta de vigilancia por parte de gobiernos y grandes corporaciones. Sin embargo, bien implementada, promete aumentar la seguridad de nuestros pagos y operaciones y ofrecernos mayor comodidad. 

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