Así redifinirá el IoT los centros de datos

19 Nov Así redifinirá el IoT los centros de datos

Para el ser humano, la información siempre ha sido un pilar fundamental para su evolución social. Pero a lo largo de los siglos y milenios, la forma de obtenerla, gestionarla y comunicarla ha cambiado de manera muy notoria. De hecho, en los inicios del s.XXI vivimos una época fundamental en este sentido, ya que nunca como hasta ahora se habían producido avances tecnológicos tan veloces e importantes para la difusión del conocimiento.

En ActionsDATA consideramos que una de las claves del éxito en nuestro negocio es estar al día en las últimas tendencias de nuestro mercado. Por eso, a continuación, analizamos cuáles serán los retos a los que se enfrentan los centros de datos.

De la autogestión a los Centros de Datos especializados

Como señala Chris SharpDirector Digital de Digital Realty, con la llegada de Internet y su paulatino crecimiento, las empresas descubrieron hace un par de décadas que los cada vez mayores volúmenes de datos necesitaban recopilarse y gestionarse de manera dedicada. Por eso, los primeros Centros de Datos surgieron como concepto dentro de algunas grandes empresas que, ante esta situación, establecieron sus propios lugares de almacenamiento dentro de sus instalaciones. 

Por entonces, el enfoque prioritario era el negocio. Pero la tecnología se empezaba a abrir paso y no podía ser arrinconada, ya que se mostraba como la gran solución a la cada vez mayor abundancia de datos, producto del crecimiento exponencial que estaba protagonizando la ‘red de redes’. Y fue en este contexto donde surgieron los primeros operadores-propietarios de Centros de Datos, quienes supieron convertirse en actores fundamentales de todo este proceso, para facilitar el flujo de la información y establecer redes fiables y seguras. 

Así pues, el panorama cambió y las multinacionales y grandes empresas descubrieron que podían dejar en manos de otros un aspecto clave como la custodia y gestión de los datos. Sobre todo gracias a los avances que también se siguieron produciendo a nivel tecnológico, ya que la conectividad de Internet mejoró y se facilitó la ubicuidad de la información. Las distancias ya no eran algo demasiado importante a la hora de establecer estrategias e incluso la descentralización vino acompañada de buenas medidas de seguridad.  

Esto permitió incrementar la escalabilidad y que las compañías operadoras-propietarias de los datos empezaran a plantear una estrategia inmobiliaria para sus movimientos a medio y largo plazo. La clave pasó a ser la previsión y la anticipación, a través de la compra de terrenos y la edificación, para dejar todo listo para el momento en que las instalaciones fueran necesarias. Entonces, se procedía a equiparlas, por lo que la respuesta ante la creciente demanda del servicio era rápida y efectiva. 

El Big Data, un gigante que sigue reclamando su espacio

Y esta tendencia sigue ahora más vigente que nunca, porque el Internet de las Cosas (IoT) alimenta a un ‘gigante’ como el Big DataA principios de este año se alcanzaron los 4.500 millones de usuarios de la red de redes’ y se calcula que son 31.000 millones los aparatos que están interconectados a ella, de forma que el volumen de información crece exponencialmente. Algo que por sí mismo supone un problema, ya que a pesar de los avances que no dejan de producirse en cuanto al almacenamiento, la única forma de poder guardarla es disponiendo de más espacio físico para ella.  

En definitiva, el presente y el futuro pasan por seguir fomentando y potenciando la colocación dentro de la estrategia de los Centros de Datos. La nube privada tiende hacia modalidades híbridas o incluso hacia la nube plenamente  pública, gracias a la mejora en los sistemas de seguridad y en los protocolos de acceso a la información. Y con ello, lo que se consigue es disponer de opciones más flexibles, escalables y económicas, ideales para responder al entorno cambiante en el que se mueven habitualmente las empresas. 

La previsión, la diferencia entre llegar a tiempo o quedarse en fuera de juego

Pero precisamente este contexto en constante evolución obliga a que las empresas manejen en tiempo real planes específicos para subir sus contenidos a la nube o para migrarlos completamente, en el caso de que aún no lo hayan hecho. Se precisa que sepan ver con antelación los cambios que se avecinan y lo que será tendencia tecnológica en el plazo de un lustro, para que así puedan disponer del espacio y de los recursos necesarios con los que atender y satisfacer las demandas futuras del negocio. 

Por lo tanto, aquellos que no sepan o no quieran verlo probablemente no podrán moverse en igualdad de condiciones en comparación con quienes sí lo hagan y, a buen seguro, perecerán en un mundo hipercompetitivo. Básicamente, porque la tecnología no espera; y porque su capacidad de cambio es tal que una pequeña distracción puede suponer la pérdida de un tiempo vital, que deje desactualizadas tanto estrategias como enfoques empresariales. 

Y junto a ello, no olvidemos la relevancia que ya ha adquirido la sostenibilidad y que será creciente en los años venideros. Para los Centros de Datos ya no es cuestión simplemente de reducir costes para lograr la rentabilidad, pues también estos han de ser sostenibles y eficaces. ¿La razón? A más volumen de datos, más consumo energético de las instalaciones y más generación de calor, por lo que los gastos crecen y la contaminación se agravaDe esta forma, es fundamental tener en cuenta aspectos como el acceso al agua, el empleo sistemas avanzados de refrigeración y la ejecución de prácticas sostenibles. 

Los cambios que ya se hacen sentir

En el mundo digital, resulta muy complicado mirar a varios años vista, pero ahora mismo se atisban tendencias concretas que apuntan a marcar el futuro inmediato de los Centros de Datos. Algunas de ellas serán las siguientes: 

  • La conectividad tiende a ser más próxima: La paulatina implantación de la tecnología 5G llevará a cambios, porque su baja latencia permitirá reformular la industria a media y largo plazo. Pero para cumplirse, la tendencia en los Centros de Datos será la proximidad y la actuación en el borde de la red. 
  • La Inteligencia Artificial exige sus propios recursos: Para fomentar esta tecnología, que promete impulsar a la sociedad hacia un nuevo nivel de productividad y eficacia, los Centros de Datos deberán ofrecer los recursos que necesita. 
  • La arquitectura interna de las compañías del sector deberá adaptarse: Con el tiempo se verán más como centros de conectividad que tendrán que ser moldeables para satisfacer las necesidades de cada tipo de cliente. Cada vez se manejan más modelos de implementación y de funcionalidades dentro del IoT y el objetivo debe ser dar respuesta a todas ellas a través de una correcta coordinación.   
  • El machine learning ayudará a mejorar los Centros de Datos: Gracias a la Inteligencia Artificial y a la automatización de ciertas actividades mediante herramientas digitales, las empresas serán más eficientes y rentables. Como decimos, la complejidad de gestionar y manejar datos es cada vez mayor y en muchos casos, es una tarea que se hace inabarcable para la mano de obra humana. Así que será la propia tecnología la que ayudará a resolver el problema que ella misma ha creado. 

El COVID está precipitando aún más los cambios

En definitiva, el Internet de las Cosas lleva tiempo redefiniendo los Centros de Datos. La Red está ya presente en multitud de rincones y es accesible desde la palma de nuestra mano, por lo que el volumen de información no deja de crecer.  Por eso, estos no pueden dar la espalda al mundo en el que viven y deben ponerse manos a la obra, para estar totalmente actualizados y para incluso anticipar los cambios venideros. 

Su desafío pasa por dar soporte al fenómeno ‘Big Data’ a través de servicios híbridos y públicos, los cuales se apoyen en estrategias y recursos modernos, escalables y sostenibles. Y deben hacerlo ya, porque la reciente pandemia de Coronavirus ha incrementado la importancia de la nube como pilar de la sociedad digital y ha dado pie a una inercia imparable, que llevará en poco tiempo el consumo de datos e información a niveles jamás vistos. 

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