Así transformará la inteligencia artificial las ciudades del futuro

21 May Así transformará la inteligencia artificial las ciudades del futuro

A medida que el ser humano tiende a despoblar las zonas rurales para concentrarse en núcleos urbanos, crece la necesidad de aprovechar el desarrollo tecnológico para mejorar la eficiencia de las ciudades. De hecho, según la ONU el 55 % de la población mundial vive en la actualidad en zonas urbanizadas; una cifra que en 30 años crecerá hasta un 68 %. Lo que podría llevar a que en el año 2050 cerca 6.600 millones de personas habiten en núcleos de alta densidad demográfica.  

Esto pone a la humanidad ante un gran reto, cuya importancia crece aún más si cabe tras las duras consecuencias que está teniendo la pandemia de Coronavirus (COVID-19) en todo el mundo. A mayor población, más tendencia al caos y al desorden, de forma que las autoridades son conscientes del importante papel que va a jugar la tecnología como nexo de unión y como solución para brindar a los ciudadanos entornos equilibrados, seguros, eficientes y saludables. 

En ActionsDATA somos expertos en tecnología y hemos analizado las tendencias que más interesantes nos parecen para un futuro cada vez más próximo.

Las Smart Cities, las ciudades del futuro gracias a la Inteligencia Artificial

Podemos definir el nuevo concepto de Smart Cities como aquellas ciudades que han pasado a ser inteligentes gracias a la aplicación de Tecnologías de la Información y la Comunicación, valiéndose para ello de una infraestructura surgida a raíz del llamado ‘Internet de las cosas’. Es decir, emplean la Inteligencia Artificial (IA) para recoger información de los ciudadanos y de las propias infraestructuras de la ciudad, poder procesarla y así administrar de forma eficiente todos sus recursos y servicios.  

Su objetivo primordial debe ser facilitar la vida de los ciudadanos, así como mejorar la eficiencia en el consumo de recursos y lograr una mayor rentabilidad económica. De ahí que sea fundamental una correcta implementación de esta IA en el propio funcionamiento de la ciudad, adaptando las características de las nuevas tecnologías a las necesidades del entorno urbano. En concreto, el informe Smart Cities: Digital Solutions for a more livable future del McKinsey Global Institute señala que la tecnología debe aplicarse en núcleos urbanos a través de tres capas para que pueda ser realmente útil a sus ciudadanos:  

  • La primera capa, basada en tecnologías de recepción como smartphones y sensores para recopilar la información y redireccionarla. Deben estar conectados a Internet a través de redes, destacando especialmente el 5G de reciente aparición. 
  • La segunda capa, a partir de aplicaciones específicas que gracias a su programación puedan procesar de forma inteligente todos estos datos, para convertirlos en información útil y aprovechable.  
  • La tercera capa, apoyada en una estructura altamente organizada y compleja que interactúe con esa información y la coordine para responder a las necesidades en tiempo real y para ofrecer soluciones a los ciudadanosde forma que luego estos puedan tomar las mejores decisiones posibles para cada situación.

En este sentido, cabe destacar la importancia de cuidar tanto los medios como de la forma. Por un lado, los smartphones y terminales inteligentes por actuar como guías para los ciudadanos y aportarles información, así como para permitir que se conecten con propia Smart City en la que viven. Y por el otro, la necesidad de que la propia IA central que ordene, procese e interconecte toda la información delegue ciertos subprocesos en otras Inteligencias Artificiales menores para una correcta gestión de todo el trabajo. 

Usos y aplicaciones de la Inteligencia Artificial en las ciudades

Desde luego, no será fácil crear a corto plazo una ciudad inteligente que sea capaz de centralizar todos los procesos y requerimientos de millones de personasAsí que este será uno de los grandes objetivos de la humanidad en los próximos años. Pero los posibles beneficios de la IA superan con creces el desgaste que supondrá realizar este esfuerzo. En concreto, hay varios aspectos en los que los ciudadanos podrán ver cómo mejora su vida: 

  • Acceso y rentabilidad de los servicios: La domótica pretende facilitar la vida dentro de las casas, por lo que las ciudades del futuro deberán asimilarla como parte de su engranaje. La interconexión digital entre los propios domicilios y las redes urbanas permitirá mejorar los suministros de gas, agua o luz, además de reducir la huella ecológica, facilitar el reciclaje y minimizar los residuos. Todo ello con menores costes económicos y una reducción evidente de los recursos necesarios. 
  • Mayor seguridad: Quizá no se trate de anticipar los crímenes como sucedía en la película Minority Report (2002). Pero sí de poder prevenir y controlar a través de una red de cámaras de seguridad y vigilancia, de sistemas de iluminación, alarma o identificación. Tecnologías como la biometría o la identificación facial permiten registrar determinados movimientos o accesos de los ciudadanos, algo que puede tener múltiples utilidades. Desde el control de aforo en el contexto actual de pandemia de Coronavirus, a aumentar la velocidad de respuesta en caso de delito, pasando por la posibilidad de descubrir una infracción y sus responsables. 
  • Mejora de las redes de transporte: Las posibilidades de la Inteligencia Artificial ya permiten descongestionar las grandes arterias de la ciudad al tratar datos en tiempo real sobre el tráfico, así como mejorar la organización de los sistemas públicos de transporteDe hecho, existen semáforos inteligentes que a través de sistemas de machine learning se adaptan a la situación actual, así como ambulancias conectadas a la nube que, gracias al Big Datapueden perfeccionar sus rutas para evitar obstáculos.  
  • Fortalecimiento del mercado laboral y de sus soluciones: Se puede pensar que la Inteligencia Artificial es una amenaza para determinados puestos de trabajo, pero en realidad la llegada de esta hará que el mercado se tenga que readaptar. Al igual que desaparecerán profesiones hasta ahora habituales porque robots y máquinas serán capaces de cubrirlassurgirán otras nuevas altamente cualificadas para poner en marcha estos nuevos sistemas 

Y no solo eso, porque los desarrollos de procesos de automatización que están llevando a cabo gigantes tecnológicos como Telefónica, Microsoft IBM permitirán mejorar la forma de trabajar de millones de personas y fomentarán el  desempeño de tareas desde cualquier lugar que disponga de conexión. 

  • Cuidado del medio ambiente: En un momento donde la preocupación por el cambio climático empieza a hacerse patente y marca ya la agenda de no pocos países, la IA permitirá a las grandes ciudades reducir su contaminación. De hecho, seis grandes urbes europeas han impulsado el proyecto IA4Cities para aportar soluciones tecnológicas en el ahorro de energía y movilidad. Su objetivo final será aprovechar todo el potencial de estos sistemas para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y así ayudar a cumplir con el compromiso internacional de su total eliminación para 2050.  

Los propios ciudadanos, claves para su correcta regulación y aplicación

Hasta ahora hemos identificado la cara amable de la aplicación de la Inteligencia Artificial en las ciudades. Pero se trata de un proceso complicado que viene acompañado de dilemas éticos y de trabas legales, asociados principalmente a la recopilación y tratamiento de los datos de los ciudadanos. Con su obra 1984George Orwell ya anticipó los problemas que podría suponer para la sociedad moderna la implementación de tecnología para controlar todos sus ámbitosDe ahí que sea necesario un buen marco normativo y regulatorio que se encargue de establecer los límites que no pueden traspasarse. 

En este sentido, recientemente se están observando dos tendencias diferentes a la hora de aplicar la IA en las ciudades. Por una parte vemos el modelo asiático liderado por China, invasivo y muy preocupado por el control individual en pos del bien común; y por otro el europeo, mucho más democrático y regulado, dada su intención de encajar el ámbito privado con  los principios básicos de la sociedad ‘internetizada’.  

Aunque, como asegura Jeff MerrittJefe de IoT, Robótica y Ciudades Inteligentes para el Foro Económico Mundial, la clave es que la tecnología deje de ir por delante de la legislación y que se tenga siempre presente que “sin ley, las tecnologías se convierten en un riesgo masivo. Pero con unas reglas claras y definidas no tienen que ser algo malicioso”. Por eso, es fundamental que, aunque la Inteligencia Artificial venga definida por procesos automatizados, el ser humano siga estando siempre ahí para controlarla, regularla y, en definitiva, velar por su correcto funcionamiento. 

Teniendo presente este aspecto, el futuro que se avecina es prometedor para todas las ciudades que busquen convertirse en Smart Cities La llegada a la mayoría de edad de las denominadas generaciones Y y Z está favoreciendo cada vez más la penetración de la tecnología y del ‘Internet de las Cosas’ en la sociedad, por lo que está surgiendo un nuevo tipo de ciudadanoel smart citizen, que no solo utiliza la IA en su propio beneficio, sino que también la emplea para mejorar su propia ciudad. Algo necesario, en el fondo, para aumentar su aceptación y para que la sinergia humano-máquina sea cada vez más productiva.  

 

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