Cómo funciona un servidor web

07 Ene Cómo funciona un servidor web

Sacar partido de Internet es ya tremendamente fácil. Basta con disponer de un terminal que esté preparado para acceder a él, así como de un servicio de conexión activo (gracias a un proveedor de datos), para disfrutar de la ‘Red de Redes’. Pero para que todo funcione a la perfección, es preciso que exista una infraestructura tecnológica que se encargue de dar soporte a toda la información disponible y que, al mismo tiempo, la ponga a disposición de los usuarios que quieran acceder a ella. 

Pensemos en Internet como en una gran biblioteca, donde cada usuario elige el libro (la información) que quiere leer o ver. Para ello, solicita en el mostrador el préstamo y, a partir de ahí, puede hacer uso del mismo. Pues bien, en el mundo digital, los servidores web funcionan como esa biblioteca, ya que permiten almacenar físicamente los datos online y participan de su gestión para que quienes quieran puedan acceder a los mismos tras pedirlo. 

Por tanto, dada la importancia de los servidores web para el adecuado funcionamiento de Internet, en ACTIONS vamos a dedicarles hoy nuestra atención. Y, por supuesto, también te vamos a contar cuál es el proceso que se pone en marcha cada vez que intentamos acceder a una página concreta.  

¿Qué es un servidor web?

Cuando un usuario se conecta a Internet y realiza una búsqueda en su navegador o escribe directamente el dominio al que quiere acceder, se desencadenan una serie de procesos para satisfacer su petición. En primer lugar, esta llega hasta el denominado servidor web, que no es más que la conjunción de estos tres elementos: 

  • Un servidor físico, lugar donde se almacena localmente la información de la página web que se quiere visitar. 
  • Un sistema operativo, que es el que permite controlar los procesos básicos que se llevan a cabo en la computadora del servidor físico.  
  • Un software o aplicación. Este se instala en el sistema operativo del servidor físico y desarrolla todas las tareas necesarias para poder procesar las peticiones que se reciban.

El mencionado software está preparado para trabajar a partir de los protocolos de Internet. El primordial es el HTTP (Hipertext Transfer Protocol) y conforma, junto al lenguaje HTML y el identificador de recursos URI,  las tres patas sobre las que se apoya Internet. Aunque a diferencia de estos, los cuales se encargan de otros aspectos, se responsabiliza de regular la forma en que el servidor envía los recursos a los usuarios.  

Simplificando su concepto, podríamos decir que el protocolo HTTP es el lenguaje con el que se comunican el navegador que procesa la petición y el propio servidor. Apareció a finales de los años 80 y desde entonces ha ido experimentando cambios y modificaciones para evolucionar junto a Internet. De ahí que, con el tiempo, surgiera un nuevo protocolo, el HTTPS, para añadir una capa de seguridad, gracias al cifrado de la conexión que se establece entre los mencionados navegador y servidor.   

¿En qué consiste el funcionamiento de un servidor web?

En primer lugar, hay que tener en cuenta que cada servidor web que está conectado a la ‘Red’ dispone de una dirección IP específica que lo identifica. Por lo tanto, su funcionamiento es el siguiente: 

  • Una persona que está conectada a Internet realiza una solicitud a través de su navegador web. 
  • Se establece una conexión con un servidor DNS, y este traduce la dirección del dominio a su dirección IP para procesar la petición. 
  • La solicitud llega al servidor web de destino, el cual debe interpretarla para ponerse en marcha.  
  • Una vez concretado el contenido que se le ha pedido, lo busca dentro de toda la información existente en su dominio y se prepara para responder. 
  • En función de la petición realizada, podrá (en menos de un segundo) simplemente confirmar la existencia (o no) del archivo, enviarlo al usuario o ejecutar otra orden diferente.  

De hecho, existen diferentes tipos de peticiones a partir de los sistemas de transmisión de archivos HTTP HTTPS. Hablamos, por ejemplo, de peticiones GET (solicitud de un recurso específico), POST (envío de información al servidor), PUT (reemplazo del estado de cierta información existente ya en el sistema), DELETE (borrado de un recurso en relación a la URI enviada), etc.  

Y no solo esto, porque también existen diferentes tipos de servidor web, en función del software que emplean. Algunos de los más conocidos son Apache (es el más usado, destaca por ser gratuito y de código abierto), Nginx (también es de código abierto, destaca por su alto rendimiento), LiteSpeed (de pago y altamente escalable) o Microsoft-ISS (con arquitectura modular y varias características de seguridad). 

Como ves, tras una simple búsqueda en Internet se desencadenan numerosas tareas, que se realizan en segundo plano y de forma casi instantánea. Por eso, los servidores web son un componente fundamental de la world wide web (WWW) y a ellos les debemos en gran medida que, cada vez que navegamos por la ‘Red’, todo funcione a la perfección. 

 

Te recomendamos: 

No hay comentarios

Escribe tu comentario