Cómo saber cuándo renovar una página web

17 Jun Cómo saber cuándo renovar una página web

Los efectos del paso del tiempo también se hacen notar en Internet. La tecnología envejece a su manera y lo hace incluso más aceleradamente que las personas, porque rápidamente se queda anticuada y necesita de una revisión o renovación. Así, las empresas están obligadas a no relajarse ni a descuidarse cuando deciden dar el paso de entrar en el mundo digital; y esto implica realizar cada cierto tiempo un lavado de cara de sus páginas web. 

Existen no pocas razones por las que es importante actualizar los ‘sites’ y en ActionsDATA hemos querido seleccionar algunas de las más importantes: 

  • Transmitir una sensación de modernidad: La sociedad se mueve por ‘modas’: ropa, colores, diseños, etc. Lo que este año se lleva quizá dentro de cinco esté totalmente desfasado, y esto también afecta a Internet. No hay más que ver cómo eran las páginas web de los años 90 o de principios de siglo, o incluso las de la pasada década. Las diferencias son muy evidentes, y para que la marca sea asocie con algo actual y fresco, debe estar acompañada de una imagen digital acorde con los tiempos que corren. 
  • Dar al usuario una experiencia de calidad: Los internautas quieren comodidad y facilidad para navegar. La tendencia es crear páginas intuitivas, claras y atractivas; y salirse de este patrón puede afectar a la usabilidad y generar cierta incomodidad en estos ‘navegantes’. Así que aquí no hay que complicarse, y diseñar pensando siempre en ellos, que son quienes realmente van a sacarle partido. 
  • Adaptarse a los nuevos formatosInternet ya está prácticamente en todas partes. El 92 % de los españoles se conecta (2018) a la ‘Red de Redes’ a través de sus teléfonos móviles, por lo que las páginas web ya no se conciben para ser vistas a través de un monitor. Lo normal hoy en día es apostar por un diseño responsive, adaptable a diferentes dispositivos, pantallas, resoluciones y navegadores. Es decir, una opción ‘todoterreno’ que cumple en prácticamente cualquier formato; y que también va de la mano con esa experiencia de calidad que mencionábamos antes. 
  • Hacerla totalmente ‘digerible’ para Google y otros buscadores: En 2017 los buscadores fueron la principal fuente de tráfico web del mundo, con cerca del 34,8 % de las visitas totales. Así que es básico preparar los sites para que se lleven lo mejor posible con estos motores y algoritmos. ¿Cómo? Pues como venimos comentando, a través de un diseño moderno y actual, de una buena usabilidad o del empleo de los últimos lenguajes de programación. 
  • Integrarla con las Redes Sociales: Tras los buscadores, las Redes Sociales son la siguiente gran ‘puerta’ de acceso de todo el tráfico de Internet. Aproximadamente, 1 de cada 4 visitas provienen de estas plataformas; de manera que la página ha de estar integrada con ellas para que la información fluya en los dos sentidos. 
  • Facilitar la generación de contenidos: La usabilidad de las nuevas páginas web no solo ha experimentado mejoras de cara a los internautas. También se han producido enormes avances en los gestores de contenidos y en las plataformas que se encargan de su mantenimiento. Hace años era necesario tener conocimientos avanzados de programación y diseño para poder realizar cambios en los sites, pero ahora hay interfaces muy fáciles de manejar. Con lo que renovar su infraestructura también es una buena decisión, para crear contenidos de forma sencilla y poder sacar partido de todas sus posibilidades. 
  • Mantener el tipo frente a la competencia: En Internet hay que tener un ojo puesto en lo que hacen el resto de marcas del sector. Lo habitual es moverse en situaciones de gran competitividad, de forma que la imagen puede marcar la diferencia entre el éxito y el fracaso. Las páginas web deben entenderse como un ‘escaparate’ en el que mostramos lo mejor de nosotros; y lógicamente, el nuestro debe ser siempre tan bueno o mejor que los demás. 

¿Cómo podemos saber cuándo es el momento de renovar nuestra página Web?

Ya tenemos claro lo importante que es actualizar y cambiar nuestro site para dar una buena imagen, brindar un servicio de calidad y obtener resultados óptimos. Pero, ¿hay alguna manera de conocer cuál es el momento en el que nuestra página corporativa se está empezando a quedar obsoleta? 

En primer lugar, se puede decir que el tiempo máximo de vida de cada página web es, como máximo, de unos cinco años. Un lustro en Internet es mucho tiempo, porque la tecnología progresa, los lenguajes de programación se actualizan y renuevan, los estándares de ciberseguridad varían y los hábitos de consumo evolucionan. Con lo que lo preferible es incluso hacer estos cambios cada tres o cuatro años, en función de cada situación. 

En todo caso, lo recomendable es estar muy pendiente del estado de mantenimiento de la web y de las tendencias actuales de la ‘Red’ en cuanto a diseño, seguridad, tecnología, etc. De hecho, medir y analizar sus resultados nos ayudará a hacernos una idea sobre su estado de salud; mientras que seguir las páginas de la competencia nos ayudará a conocer el entorno y nos animará a cambiar cuando sea necesario.   

Nos referimos a percibir las señales que pueden alertarnos de que quizá empieza a ser el momento de renovar nuestra página. Y para concluir te presentamos algunas de ellas:  

  • Los resultados decaen o no se corresponden con lo esperado: Detrás de una web que no atrae tráfico puede estar un diseño obsoleto, una mala usabilidad o un planteamiento erróneo. Hay que utilizar las herramientas de analítica como si fueran un espejo, para que nos muestren la imagen que tenemos en Internet. Y si lo que vemos reflejado no nos gusta, no hay que temer en hacer cambios, porque probablemente baste con hacer unos retoques para recuperar el atractivo de antes.  
  • Su lenguaje de programación se ha quedado obsoleto: Durante años, Flash Player fue un elemento fundamental para la reproducción de contenidos multimedia en los navegadores. Pero el paso del tiempo hizo mella y le creó graves problemas de seguridad, por lo que su muerte digital se produjo el pasado 31 de diciembre de 2020, cuando Adobe dejó de darle soporte. Aunque esto no ha supuesto ningún drama, porque el lenguaje HTML5 permite subir archivos multimedia a la web sin necesidad de usar plug-ins externos. Con lo cual, es básico que las páginas web lo incorporen ya en su código.  
  • La página se vuelve muy lenta o no funciona adecuadamente: Un retraso de 4 segundos en la velocidad de carga de una página web puede causar la pérdida de un 35 % de visitas. Por lo que esta es una estupenda razón para identificar el origen de los problemas que impiden que la página se refresque y, lógicamente, para iniciar una renovación que los solucione.
  • Su diseño no es responsive y se ve anticuado: ¿La página no está especialmente pensada para visualizarse en dispositivos móviles? Es el momento de renovarse, porque en caso de no hacerlo, los internautas tendrán problemas para navegar en ella, perderán información por el camino o no encontrarán lo que buscan. Así que su optimización es clave para transmitir una buena imagen, al igual que utilizar un estilo moderno y único que aproveche los colores, las tipografías, la maquetación, etc. 
  • No se adapta bien a las necesidades actuales del SEO: Tener una buena arquitectura de los sites es importante para que las ‘arañas’ de los motores de búsqueda se puedan desplazar adecuadamente por ellos. Se recomienda seguir una buena jerarquía de enlaces, completar los etiquetados y meta descripciones, etc. Y la mejor manera de cumplir con los últimos requisitos en materia SEO es contar con una página actual que esté preparada para su actual algoritmo, RankBrain, y su reciente actualización Google Bert 
  • La empresa cambia su estrategia o renueva sus contenidos: En ocasiones, incorporar nuevos productos o servicios a la oferta o variar el enfoque son excelentes ‘excusas’ para renovar la presencia en Internet. Fundamentalmente porque, si la web tiene algunos años, quizá merezca más la pena actualizarla por completo que hacerle unos retoques.  

 

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